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Por: Amylkar Acosta M[1]

Afirma el escritor argentino Santiago Kovadloff que “la muerte no es lo que sigue a la vida, sino lo que a diario nos acecha. Imploremos que la muerte nos sorprenda ejerciendo la alegría. Que nos apague cuando aún estamos encendidos”. Esta vez la muerte de mi tocayo, amigo y compadre Amílcar Gómez Deluque no lo sorprendió ejerciendo la alegría, porque la tristeza por la partida de su hermano Franklin lo abatió y significó para él un coma profundo existencial que terminó por afectar su delicado estado de salud.

El doctor Amílcar Gómez Deluque fue en vida un conocido y reconocido jurista, caracterizado por su ponderación y serenidad, que llegó a ocupar la más alta, merecida y meritoria dignidad de la rama judicial en nuestro Departamento como Magistrado del Tribunal Superior. Egresado de la Universidad Libre de Colombia, ejerció la disciplina del Derecho con rectitud, probidad y transparencia diamantina, tanto en el litigio, como en la judicatura y posteriormente  como Director seccional de la Fiscalía General de la Nación. Como servidor público que fue, también se desempeñó como Secretario de  educación del Departamento, cargo este que ejerció con tino, diligencia y consagración, dejando a su paso una estela de realizaciones en beneficio de la juventud.

Él no se limitó a hacer por La Guajira lo mínimo necesario sino lo máximo posible, traspasando las fronteras del ejercicio de su profesión y el cumplimiento de sus funciones y competencias en los cargos que desempeñó, siempre con brillo y sapiencia. El mejor momento por el que pasó la Asociación de Profesionales de La Guajira fue cuando esta estuvo bajo su diestra conducción. La convirtió en un reputado centro de pensamiento, en la antena receptora de las inquietudes y preocupaciones de la sociedad civil de nuestro Departamento, en la tribuna para demandar del Gobierno nacional y regional lo que en justicia lo ameritaba.

En fín, la Asociación de Profesionales de La Guajira se convirtió en un obligado referente para los guajiros. Consciente de ello, se propuso y lo logró, con el concurso de quienes lo secundamos en tan loable tarea, crear capítulos de la Asociación en todos los municipios de nuestro Departamento. Fue tanta su trascendencia que se ganó un espacio y un reconocimiento en los foros costeños que convocaban a la dirigencia regional del Caribe colombiano, llevando la vocería autorizada de nuestro Departamento. Es más, a la voz de que en La Guajira existía una Asociación de tantos quilates, en Codazzi (Cesar) nos invitaron, porque querían conocer cómo estaba integrada y cómo había logrado su posicionamiento y fue tal su admiración por nuestra Asociación que terminaron creando la suya propia, la Asociación de profesionales de Codazzi (APROCODA), impulsada por el amigo del doctor Amilcar Gómez, Jaime Murgas Arzuaga.

Amilcar Gómez Deluque, quien hizo de la honestidad su modo de vida, predicó con el ejemplo, pues fue un brillante e integérrimo profesional del Derecho, ejemplar y ejemplarizante, digno de imitar por la actual y por las futuras generaciones, que no encontrarán en su larga y fecunda trayectoria de vida una sola tacha, una sola sombra que la empañe. Con su deceso, Riohacha y La guajira toda han perdido a uno de sus mejores y más preclaros y prestantes hijos. Su bella familia, su esposa Josefa Henríquez, sus hijos Anabel Luz, Amilcar, Terámenes y Marlon, así como los hermanos que le sobreviven, Nestor Donaldo, Rubén y Lina Oneda y demás familiares, son testigos de excepción del amor y el afecto que les prodigo a ellos, extensivo a quienes tuvimos el privilegio de contarnos entre su circulo de amigos. Para ellos nuestras más sentidas condolencias y apesadumbrados como estamos, mi esposa Nydia y nuestros hijos Camilo Ernesto, su ahijado y Juan David, les hacemos llegar nuestra solidaridad en estos momentos de tan dura prueba, de la cual participamos.

Rionegro, enero 4 de 2022

www.amylkaracosta.net