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Cómo las novias de Barrancas, quedaron alcaldes en el Tequendama

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Gustavo Petro

Llegaron muy puntuales. Todos querías las sillas de adelante. Querían estar cerca a la mesa principal, en donde estaría el presidente electo Gustavo Petro Urrego. El Salón Rojo del Hotel Tequendama en Bogotá, estaba a reventar. Los alcaldes tenía el olor peculiar a ropa nueva. Llevaron en sus maletines de alta marroquinería, carpetas con proyectos y propuestas. Otros, llevaron souvenires, para encantar al nuevo mandatario.

! Lástima..! Petro no apareció. En su lugar envió a sus dos escuderos: Alfonso Prada y Luis Fernando Velasco. Los dos espadachines no pudieron eludir, ni mucho menos calmar, el alboroto que se armó, cuando explicaron que el presidente electo, estaba cumpliendo otros compromisos. Allí fue Troya. Florecieron epítetos de todo género.

El encuentro convocado era una especie de empalme entre el gobierno entrante y los mandatarios locales, quienes querían conocer directrices sobre lo que debían comenzar a desarrollar en sus regiones a partir del nuevo gobierno.

El malestar de los alcaldes llegó a un punto en el que amenazaron con boicotear el encuentro por la inasistencia del mandatario electo.

Prada y Velasco presentaron las excusas y dijeron que a esa misma hora Petro se encontraba reunido con una comisión de expertos nacionales e internacionales recibiendo el informe de empalme sobre seguridad nacional y defensa, y, por tanto, se le imposibilitaba su presencia allí 

Algunos de los alcaldes manifestaron que atravesaron difíciles condiciones geográficapara llegar al evento con el presidente electo, Gustavo Petro, dialogar con él y manifestarles sus principales preocupaciones en torno a los problemas que aquejan a sus regiones y se vieron frustrados.

Un alcalde caribeño grito jocosamente: » Se parece a Diomedes, nunca llega!.

Pese que para los alcaldes colombianos no es nada extraño viajar los lunes a Bogotá y regresar los jueves, muchos de ellos sin una agenda clara, solo visitando bares y restaurantes, o simplemente, durmiendo sabrosamente en los hoteles u apartamentos reservados en la capital del país.