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Para Mateo Jaramillo Chaverra, un niño de solo 12 años de edad, no hubo cama UCI disponible. Murió. No resistió a los embates de la negligencia estatal, y se convirtió en una nueva víctima del dengue en la ciudad de Riohacha. Dos compañeritos de barrio Villa del Sur, también fueron llevados en las últimas horas con vómitos de sangre, sin que la red hospitalaria le pueda definir una atención adecuada, y ahora se debaten entre la vida y la muerte.

La muerte de Mateo Jaramillo Chaverra, es a la quinta en la cadena de defunciones por dengue que ataca preferencialmente a los menores de edad, sin que hasta el momento de las Secretarias de Salud a nivel departamental y distrital tengan un plan con resultados positivos.

El niño muerto fue llevado a la urgencia de la clínica Anashiwaya, a las 8 de la mañana del pasado sábado 16 de octubre. Su salud se empobreció. Sus familiares tocaron todas las puertas para brindarle una sala UCI, pero no fue posible. No había. Acudieron ante la policía de Infancia y Adolescencia, pero tampoco fue posible abrir un cupo para el pequeño estudiante. Inicialmente se dijo que habría cupo en una de las clinicas de la ciudad, pero, al parecer, la EPS Cajacopi, a la cual se encontraba vinculado el infante, no tenía contrato con la entidad de salud.

Mateo estudiaba cuarto año de primaria en el colegio Nueva Esperanza en la calle 40 con carreras 12 y 13, de acuerdo a lo que indicó uno de sus familiares.

Mateo murió en el tira y jala para lograr una cama UCI, Nadie lo puede entender. Para colmo de males, su cuerpecito solo pudo ser sepultado en un cementerio indígena, porque tampoco hubo una tumba decente para que sus restos fueron cristianamente enterrados en un cementerio de esta capital.

Para los familiares hubo serías fallas en el sistema de salud de Riohacha, en donde se declaró la Alerta Naranja, pero no funcionó. Nunca lo remitieron a una clínica de alta complejidad, pese a los llamados angustiosos del padre del niño, Sixto Antonio Montes, de la madre Natalí Jaramillo y otros familiares que siempre estuvieron allí apoyando el proceso.

En las últimas horas, fueron llevados a clínicas de la ciudad, dos menores de edad, residenciado en el barrio Villa del Sur, quienes sufrían vómitos de sangre, fiebres y dolores corporales. También, a esos infantes se les comenzó buscar camas UCI.