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En menos de 15 días, se fueron dos grandes de la fotografía en La Guajira, José Iguaran y Jorge Hernández Alfaro. Los dos, tenía cosas parecidas: eran callados, hablaban poco, eran unos luchadores y guerreros de la vida.

Primero fue José Iguaran. Ahora nos sorprende la muerte de Jorge ‘El Gordo’ Hernández Alfaro, dos fotógrafos y camarógrafos, muy buenos amigos, que nos abandonaron en menos de 15 días. Murieron luchando. Guerreándole a la vida. Con ganas de vivir.

Hace unas horas, en una clínica particular de Santa Marta, le notificaron a Amalfi, la fiel compañera de Jorge, que éste había fallecido. Se lo llevó la diabetes, la misma que le puso a perder más de 50 kilos que tenía de más, que le habían permitido ganar el remoquete de ‘El Gordo’, como cariñosamente, todos en La Guajira, le llamábamos.

La semana anterior, lo llamaron a la clínica Renacer, debido a problemas que traía con el disparo de su azúcar. «El se percató que tenía algo en una uña, los pies se le hincharon, por eso fue a una clínica» así le contaron al periodista Sixto Carrillo, quien indagó por su salud.

De Riohacha, fue remitido a Santa Marta. Jorge estaba preocupado por el Covid-19, pero sus pruebas resultaron negativas. Le tenía pavor a esa enfermedad. Los médicos lo tranquilizaban diciéndole que no tenía covid, pero en la clínica se sentía encerrado.

Jorge Hernández Alfaro

En la tarde de éste miércoles, su compañera, fue sorprendida con la noticia de su muerte. Desde la muerte de José Iguaran, su compañero de luchas y de guerras fotográfica, se le veía triste, pero nunca dijo nada.

Jorge llegó a comienzos de los 90s a La Guajira, para trabajar con la productora de televisión del empresario Martín Ocando. Fue camarógrafo de casi todos los periodistas, que para la época hacían televisión, uno de ellos, su gran amigo, Jairo Romero, quien murió hace unos años.

Siempre estuvo luchando con los gobernadores y alcaldes de turno, para que le firmaran una orden de trabajo como fotógrafo y camarógrafo. Pese a su larga trayectoria y experiencia, nunca fue nombrado en propiedad.

‘El Gordo’ deja cuatro hijos, dos de ellos, mayores residenciados en Ciénaga, Magdalena. Desde hacía años convivía con Amalfi, una joven guajira, a quien conoció cuando era reportero gráfico de El Heraldo.

«Era una persona tranquila, no hablaba mal de nadie, no tenía problemas con la gente, siempre estaba atento, callado, cumplidor de su trabajo» así lo describen la mayoría de los periodistas en Riohacha.

Al ‘Gordo’ le descubrieron la diabetes, luego de una larga jornada que había realizado junto a un gobernador. En esa oportunidad lo recluyeron en la clínica Riohacha, de donde salió fortalecido y con el propósito de cumplir la dieta que le pusieron, con lo cual, logró superar la obesidad que padecía.