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En Riohacha hay revuelo. La muerte de ‘la Divaza’ o ‘la Malvada’, prendió las alarmas entre la población LGTBI. Fue en una riña callejera, en donde salieron a relucir armas blancas. El venezolano llevó la peor parte. Murió, ante la mirada atónita de muchos ciudadanos que a esa hora se encontraban visitando la avenida Primera, zona del riíto.

‘La Divaza’ era un persona de la calle. Vino desde Venezuela, en medio de la avalancha de migrantes que se tomó a esta zona del país en busca de mejores condiciones de vida. Siempre estaba en la zona del centro y el viejo mercado. Nunca se le conocieron problemas. Dicen, que era un publicista, manejaba muy bien medios informativos. Siempre sonriente. Usaba peinados diferentes. Su cabello era teñido con diferentes colores. Su ropa era extravagante en algunas ocasiones; en otras simplemente llevaba una corta y desgastada bermuda, ataviados de collares y aretes.

Por la mañana se acercaba a los vidrios panorámicos de la emisora Cardenal, en donde dialogaba con los productores de radio, tema que él manejaba.

Su trágica muerte, sacude a la ciudad, en donde pese a no pertenecer a sus elites sociales, la gente no lo rechazaba.

No hay claridad sobre el crimen. Todos dicen que fue una riña con otro habitante de la calle. Solo eso se sabe. El resto hace parte del morbo que generan casos como estos. La muerte de ‘La Divaza’ ocurrió, pocas después de un crimen de Cristina, otro miembro de la comunidad Lgtbi en la ciudad de Santa Marta. Esos dos casos han despertado las alarmas en esta región colombiana.