Comparte esta noticia

Residuos de la bomba que cayó en La Loma

En el Resguardo Indígena de Mayabangloma hay tristeza y preocupación. El estallido que produjo la caída un artefacto de un avión caza que realizaba maniobras de práctica, los sacó de la habitual tranquilidad, que en estas épocas de cuarentena, disfruta la comunidad, integrada por cuatro veredas:  Mayalita, Bangañita, La Gloria y La Loma.

Nadie lo podía creer. Sobre las 10 y 30 minutos de la mañana de éste jueves, en la vereda La Loma, a pocos metros de la casa de Francisco Solano, donde jugaban una veintena de niños descalzos, casi semidesnudos, se sintió una fuerte explosión, que levantó una gigantesca nube de polvo y sacudió todas las enramadas que sirven de techo a las pequeñas viviendas de la comunidad.

Todos cayeron al suelo. Cuando comenzaron a reponerse del impacto de la explosión, aun el polvo impedía ver lo que había pasado. Desde comienzo de la mañana, los miembros de la comunidad, sintieron como como cuatro aviones caza de la Fuerza Aérea Colombiana – FAC – comenzaron a hacer círculos en el aire.

«Están haciendo prácticas» comentó el Cacique Gobernador, Óscar Uriana, quien nunca se imaginó, que una hora después, su comunidad iba a ser impactada por la violenta explosión.

El artefacto cayó sobre una zona despejada de La Loma, una de las cuatro veredas que integran el Resguardo Indígena de Mayabangloma, a unos 20 minutos del casco urbano de Fonseca.

Sobre el suelo y debajo de los pequeños arbustos de trupios, cactus y dividivi, quedaron esparcidos los restos de lo que fue una bomba, en cuya parte frontal decía: bomba de práctica. Hierros retorcidos, pedazos de lo que parecía una helíce, restos de un motor, y muchas esquirlas fueron encontradas por los primeros nativos, que con miedo lograron llegar hasta el sitio donde cayó la bomba.

Mayabangloma es un resguardo indígena wayuu, ubicado a unos 20 minutos del casco urbano de Fonseca, conformado por cuatro veredas, entre las que se encuentra La Loma, sitio donde cayó el artefacto explosivo que ha generado pánico entre los pobladores.

La casa de Francisco Solano, se encuentra a unos 30 metros de distancia. Habían por lo menos 20 niños jugado, adultos debajo de las enramadas protegiéndose de los rayos solares y altas temperaturas. Todo era tranquilidad, hasta cuando llegó la explosión.

Óscar Uriana

«Afortunadamente no causó daños a las personas, especialmente a los niños que estaban en la casa de Francisco Solano. Tampoco daños a la vivienda, solo el susto que todos vivieron y aun sienten» sostiene Oscar Uriana, quien reconoce que minutos después apareció la policía, el ejercito, se dialogó con ellos, entregaron las excusas y se espera una nueva ronda de conversaciones.

«Vamos a dialogar nuevamente con las autoridades éste viernes 15 de agosto, ya cuando la gente se haya tranquilizado, por el momento todos estamos asustados, no sabemos que hacer» enfatizó el Cacique Gobernador, Oscar Uriana.

El Pulso Caribe, no ha conocido oficialmente un comunicado de la Fuerza Aérea Colombiana, sobre el incidente, que afortunadamente no dejó víctimas humanas, en donde zona habitadas por indígenas wayuu.