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Bomberos ayudando a los afectados por las lluvias

La gente sintió que el cerro de la Virgen del Carmen, estaba bramando. No era habitual. De pronto vieron cuando una avalancha de barro, piedra y agua, comenzaba a bajar con fuerza. Muchos salieron corriendo en medio del fuerte aguacero que caía sobre Gaira a esa hora. William Delgado y Ronal San Juan, no contaron con la misma suerte. Sus cuerpos quedaron atrapados en medio de una pared que se desplomó, mientras gritaban para que sus familiares salieran.

Los vecinos alcanzaron a sacar a una mujer, que fue conducida a una clínica. La lluvia caía intensamente, el cerro seguía bramando, como cobrando por todas las cosas malas que la gente ha hecho, especialmente talar sus espaldas, las cuales dejaron sin árboles, para dar paso a humildes viviendas, que se construyen en escalas, por gente que, necesita una casita, sin mirar las consecuencias.

Los bomberos hicieron su aparición para ayudar a recoger lo poco que quedó en varias casas, en donde el agua se metió, recobrando su antiguo cause.

Sobre Santa Marta y sus alrededores llovió a cantaros. La Sierra Nevada, estaba enfurecida, por eso descargó nubes llenas de agua, las cuales se desgajaron sobre la ciudad de Bastidas, cuyos habitantes olvidaron sus tapabocas, caretas, gel, alcohol y salieron a las calles a remolcar carros varados, recoger colchones viejos, o simplemente bañarse con el agua que caía de los cielos samarios.