LUÍS CARLOS GALÁN, UN COMPADRE DE LOS GUAJIROS

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El 23 de mayo de 1.989, Galán, bautizó en Riohacha a dos hijas de Bernardino Mejía.

30 años después, algunos guajiros, guardan en su memoria la noche del 18 de agosto de 1.989. En Riohacha se realizaba una convención nacional del partido conservador. El expresidente Misael Pastrana, y toda la cúpula azul, estaba allí, en el hotel Gimaura, cuando la radio y la televisión, comenzaban a entregar las primeras informaciones del atentando al caudillo Luis Carlos Galán Sarmiento, quien iniciaba su discurso en una rústica tarima de la plaza principal de Soacha, cerca de Bogotá.
Todo era confuso. Caracol radio, decía que el candidato presidencial estaba con vida, en el hospital de Kennedy. Otros medios, señalaban que había fallecido. Después, tanto la radio como la televisión, confirmaron que había muerto.
¡Terrible noticia! Todos se paralizó en el país. La cumbre conservadora suspendió su agenda. Desde Riohacha, Misael Pastrana, censuró el hecho y llamó al orden.
“Han matado la democracia” le dijo Pastrana, al periodista J.J. Rubiano que se encontraba en el cubrimiento informativo. “Rechazamos este magnicidio que pone de presente la crisis que vive nuestro país”.
La convención azul terminó, pero los conservadores dejaron sentado un documento, que enviaron al presidente Virgilio Barco Vargas.

Afecto guajiro
En La Guajira, Galán gozaba de grandes mayorías. Su última visita la hizo el 23 de mayo de ese año, cuando bautizó a las hijas de Bernardino Mejía Menases, un jerarca liberal, que se convirtió al Nuevo Liberalismo, y era, junto a Jorge Ballesteros, Antenor Durán Carrillo, y tantos otros, los encargados de enarbolar la bandera del Galanismo en esta región.
Su muerte en esta península, se sintió. Esa noche hubo lagrimas ocultas entre los hombres y llanto a reventar entre las mujeres, una de ellas, doña Nevia Correa, en cuya casa, Galán, siempre arribaba, cuando venía a este departamento.
Fue precisamente en el balcón de la casa de Nevia Correa, en la calle Ancha, cuando Luís Carlos Galán, un medio día mayo de 1.983, pronunció un duro discurso en contra del narcotráfico, que lo quería asesinar.
Ese día, los medios radiales como RCN, habían develado un plan para matar a Galán. La noche anterior, el candidato había estado en Santa Marta, en donde se reunió con importantes sectores político y económicos del Magdalena. En la noche, cuando se encontraba alojado en el hotel Tamacá, de propiedad del guajiro Marcos Olarte, fue avisado del plan, e incluso, le pidieron desmontar su recorrido por el Caribe.
Galán no quiso, quería seguir adelante y no arrugarse a las continuas amenazas. Muy temprano salió para Riohacha, endonde fue esperado en el pequeño aeropuerto Almirante Padilla, por muchos amigos, con quienes se reunió y luego, desde el balcón de la casa de Nevia, pronunció un vibrante discurso. De allí, pasó a Maicao. En plena plaza Bolívar, también arremetió en contra de dirigentes y funcionarios que hacia parte del gobierno de Belisario Betancur.
Luego de la multitudinaria manifestación, Luís Carlos Galán, abordamos al candidato, a quien le veníamos haciendo seguimiento desde Santa Marta. Era la 1:45 de la tarde, cuando terminó. “El candidato nos había prometido que una vez terminara su intervención daría declaraciones para RCN, la cadena radial, para la cual prestaba mis servicios en esa oportunidad”. Bajó, nos hizo seña, los escoltas lo arroparon y salimos a pie, atravesando un mar de seguidores, que lo querían saludar. Para llegar a Telecom, er necesario pasar por calles llenas de arena. Para ese entonces no había pavimentos. La mayoría de negocios ese día los habían cerrado, por la llegada de Galán.

Desde una cabina calurosa comenzamos el informe, originado por teléfono. Juan Gossaín, tomó el mando de la entrevista desde Bogotá. En media hora, Luis Carlos, logró decirle al país, que pese a las amenazas él continuaría con su carrera a la presidencia.
La noche anterior, el candidato participó de una tertulia en la Cámara de Comercio, invitado por Rodrigo Pimienta, un aguerrido dirigente, que también se había convertido al Nuevo Liberalismo. Después de la tertulia, un grupo de periodistas samarios, Ulilo Acevedo, Zully Codina, José Navarro, acompañamos al candidato a caminar por las calles y nos sentamos un buen rato, en uno de los bordillos del atrio de la catedral. Todavía no se había develado la noticia del atentado que se estaba fraguando para una fecha no determinada.
Por eso en la cálida Maicao, Galán no se guardó nada, en contra de los narcotraficantes y del mismo gobierno, que no hacia nada para frenar, la permeabilidad del Estado.
Después, el candidato en una avioneta privada salió para San Juan del Cesar y esa noche, dormiría en Valledupar.
En la costa Caribe se centraba el mayor respaldo galanista de ese momento, y La Guajira marcaba, quizás, el mayor afecto por el candidato, pese a que por esa época, este departamento, era estigmatizado a nivel nacional, por la famosa bonanza marimbera.

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